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La industria maderera es uno de los sectores de la economía entrerriana que atraviesa una situación crítica, en sintonía con la mayoría de los problemas que son comunes a otras actividades de la provincia y el país. Caída de producción, baja demanda en el mercado interno, imposibilidad para financiarse y la extensión en la cadena de pagos, se suma a la presión impositiva y los altos costos energéticos.
 

El vicepresidente de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER), Sergio Corso, de Maringa Maderas, analizó el escenario y lamentó: “Es un panorama muy preocupante. Vemos meses muy complicados. No queremos suspender y despedir gente porque la capacitamos, la queremos y necesitamos”. Por esto, hizo hincapié en que “el financiamiento es fundamental para sostener la actividad”.

Asimismo, destacó la importancia que asume el sector en la provincia, fundamentalmente para la costa del Uruguay. Subrayó que hay más de 200 establecimientos, entre aserraderos y carpinterías, de los cuales el 99% son pequeñas y medianas empresas, con mano de obra intensiva, lo cual se constituyen en generadores de puestos de trabajo y sostén de muchas familias.

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Por esto mismo, Corso planteó las perspectivas para los próximos meses de no revertirse las variables macroeconómicas más importantes. “Lo vemos muy complicado en la medida que no se baje la tasa de interés sobre todo para acceder al capital de trabajo, que hoy en día es fundamental para que puedan subsistir las pymes”, resaltó.

Caída de actividad

El empresario maderero señaló que “el sector está complicado, un poco porque se ha caído la demanda y además se han extendido los plazos de pago”. Incluso, advirtió que “hay algunos proveedores que dejaron de pagar directamente, como el caso de corralones”.

En este sentido, aseguró: “La industria está viendo un parate muy acentuado. Hay empresas que paran un par de días, otras que trabajan tres o cuatro días por semana y bajaron la carga horaria. Es un panorama bastante sombrío”.

Desde esta perspectiva, confirmó una baja en la demanda en el mercado interno que sufren las empresas. “Los que están relacionados a construcción bajaron un 40%, los vinculados a envases y embalajes bajó entre un 10 y 15%”. Por ello, planteó que resultan claves las políticas de Estado –municipales, provincial y nacional– para salir de la situación. “Apelamos a todas las instituciones”, resaltó.

Problemas

Respecto de las variables que aquejan al sector, Corso puso énfasis en que “lo puntual es la falta de capital de apoyo financiero; son tasas abusivas”. Reconoció que algunas alternativas encuentran en el Banco Nación, aunque actualmente siguen siendo altas tasas.

Asimismo, lamentó que tampoco hay otras entidades bancarias que brinden alguna flexibilidad y acotó que todavía no están llegando al sector las líneas anunciadas por el Ministerio de Producción.

Por otro lado, indicó que “la presión tributaria para quienes trabajamos y hacemos el esfuerzo de sostener la formalidad es voraz”. Respecto de este punto, hizo hincapié en el peso de los tributos provinciales con Ingresos Brutos, por lo que marcó la necesidad de políticas que morigeren el impacto. Sobre el aspecto impositivo en general, también planteó problemas con los pagos de las cargas patronales y las multas por demoras.

Asimismo, sobre esto, puso en debate la pérdida de competitividad por el cobro de altas tasas de los municipios. “Los municipios están cobrando mucho sin dar alguna prestación. Las tasas en otras ciudades de la Región Centro son más bajas”, sintetizó.

Entre otras cuestiones, también consideró: “El costo energético es otra de las problemáticas vigentes debido a que el sector tiene demanda intensiva de energía eléctrica”. “No se ha hecho nada para sacar impuestos provinciales y tasas municipales de las boletas de la luz”, cuestionó. Por ello, solicitó el apoyo de los Estados para intervenir y acompañar al sector que genera puestos de trabajo en la provincia.

Fuente: Prensa UIER

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