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Pese a no haber podido obtener ningún título al frente del Fortín, el crespense no solo le dio un estilo de juego al elenco de Liniers, sino que además potenció jugadores que dieron a la institución ventas por casi 40.000.000 de euros.

 

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En un mundo tan resultadista como es el fútbol, el éxito parece estar solo emparentado a salir campeón. Reducir los méritos de un entrenador solo a la obtención de un título deportivo es menospreciar su tarea al frente de un plantel y desconocer los objetivos que esconde un proyecto futbolístico. Esa mirada errada y exitista podría llegar a cometerse con el entrerriano Gabriel Heinze en su paso por Vélez Sarsfield.

 

El estratega nacido en Crespo, que venía de ascender a Primera División con Argentinos Juniors, no obtuvo ningún campeonato en sus dos años y tres meses al frente del club de Liniers. Sin embargo, el gran trabajo del Gringo es fácilmente comprobable.

 

En lo futbolístico no sólo redondeó buenas campañas. Agarró a un equipo con problemas de promedio para el descenso y casi dos años y medio después se fue dejándolo tercero en la tabla de la Superliga, además de clasificarlo para disputar copas internacionales. Pero también, a partir de un estilo de juego ofensivo y elaborado, potenció a un grupo de jugadores cuyas ventas aportaron muchísimo dinero a la tesorería: 40.000.000 de euros en concepto de transferencias de futbolistas que crecieron en su nivel de juego de la mano del crespense.

En diciembre del 2017 asumió en Vélez y en junio del 2018 se produjo la primera transferencia de un jugador suyo. Santiago Cáseres, volante central que ya era titular antes del Sonri, fue vendido al Villarreal en ocho millones de euros y Vélez se quedó con el 10% de una futura venta. Una anécdota que lo involucra con Heinze: el jugador era indiscutido entre los 11 pero en un partido ante Temperley, el DT lo dejó afuera de la lista de concentrados como castigo por haber llegado tarde a un entrenamiento. «Me hizo abrir los ojos», reconoció luego el volante central, hoy a préstamo en América de México, quien agregó: «Con la llegada de Heinze se creó una mística, empezamos a tener otro juego y a lograr resultados».

El siguiente transferido en el ciclo Heinze fue Matías Vargas. A mediados del 2019, luego de una muy buena temporada, el Monito emigró al fútbol europeo. El Espanyol pagó 10.500.000 euros por el 80% de su pase (el porcentaje restante sigue perteneciendo al Fortín). El extremo izquierdo del conjunto velezano había estado en la órbita de River y Boca pero el club catalán fichó al atacante, quien también fue citado a la Selección Argentina debido a su buen rendimiento. «Heinze me dijo que tengo las condiciones para triunfar en Europa», comentó Vargas al pisar España.

Un mes después, Vélez oficializó la transferencia de Nicolás Domínguez, otra joya potenciada por Heinze, al Bologna de Italia, que pagó 9.500.000 de euros por el 75% del pase. En realidad fueron 7.500.000 cash y el resto por objetivos (cierta cantidad de partidos jugados). El club comprador aceptó dejarlo en Liniers hasta fines del 2019. El volante fue otro futbolista que gracias a su gran nivel también fue convocado por Lionel Scaloni a la Selección.

Ya en este 2020, en marzo, el club transfirió a otro producto moldeado por el entrerriano: Gastón Giménez. El Chicago Fire de la Major League Soccer pagó 4.300.000 dólares por la totalidad de su pase. El polifuncional jugador, clave tanto de volante central como de zaguero, fue uno de los puntos más altos del ciclo del Gringo en el club.

Luego de la salida de Heinze, producida casi en simultáneo con el inicio de la cuarentena, Vélez vendió a tres futbolistas que también sumaron continuidad y crecieron deportivamente de la mano del ex lateral de la Selección Argentina: Lucas Robertone, Brian Cufré y Álvaro Barreal. El primero se fue por 3.400.000 euros por el 50% del pase al Almería de España. El lateral izquierdo arribó al Mallorca por 1.600.000 euros por el 60% de su ficha y el mediapunta al Cincinnati de la MLS por 1.700.000 dólares por el 75% del pase.

En total, la cuenta por los siete futbolistas suma 38.000.000 de euros (convertidos los dólares de las ventas de Giménez y Barreal a la moneda europea). Y lo positivo es que en la mayoría de los casos, salvo en la venta de Giménez al Chicago Fire, el club mantuvo en su poder un porcentaje del pase. Además, en el ciclo Heinze, debutaron varios chicos y uno de ellos, Thiago Almada, figuraba y figura en el radar de varios clubes de Europa. De hecho, el Manchester City ofertó 12 millones de euros por su pase a mitad del 2019 pero Vélez rechazó la propuesta por considerarla insuficiente.

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