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Hay un mensaje en el celular de Nahir Galarza en el que Fernando Pastorizzo «le pregunta «¿cómo hiciste para descubrir el PIN?» y ella da a entender que lo conoce muy bien», describió el investigador.

Fernando Pastorizzo, asesinado hace 27 días en Gualeguaychú, cambió días antes del crimen las claves de acceso a su celular porque su ex novia Nahir Galarza, detenida por el homicidio, había descubierto cómo usarlo para manipular su contenido, por lo que ahora los peritos no pueden analizar las comunicaciones del mismo.

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Ante esta situación, los expertos de Gendarmería Nacional requirieron a los investigadores la computadora personal de la víctima para tratar de vincularla al smartphone encriptado.
Los expertos de dicha fuerza federal comenzaron a analizar los aparatos móviles de la imputada y del joven asesinado aunque, al igual que les sucedió a los especialistas de la Procuración de Entre Ríos, no pudieron abrir el segundo de ellos, dijeron los informantes.

El smartphone de Fernando (21), un Motorola G5 Plus XT1680 tiene un sensor biométrico con huellas digitales para abrir el sistema y un gráfico y un PIN para la mensajería instantánea de Whatsapp.
Un investigador con acceso al expediente indicó que el padre de la víctima declaró que el joven utilizaba la huella digital y los amigos indicaron que tenía un PIN y un gráfico «muy complejo, como un garabato».

«Los mismos amigos de él dijeron que días antes del crimen ella le descubrió el gráfico y el PIN, y accedió a una foto que la subió a un grupo de Whatsapp y le borró contactos, por lo que la víctima cambió todas las claves de acceso que ellos conocían«, explicó el pesquisa consultado.

«Incluso hay una crítica en Whatsapp (en el celular de ella) en el que él le pregunta «¿cómo hiciste para descubrir el PIN?» y ella da a entender que lo conoce muy bien«, describió el investigador.

La misma fuente añadió que respecto a la huella digital, los médicos forenses intentaron utilizarla en la Morgue Judicial para acceder al celular de Fernando pero no lo lograron.

Mientras que en el caso de Nahir (19), ésta brindó la clave de acceso a su I Phone 6 por lo que los expertos de la Procuración entrerriana remitieron al expediente miles de mensajes que estaban almacenados en la memoria del mismo.

Por su parte, la fiscal que interviene esta semana en la causa, Martina Cedrés, dijo que ahora los gendarmes van a tratar de vincular el correo electrónico de la cuenta de la computadora de Fernando al celular de éste «poder obtener la información que existe en el teléfono».

La decisión de remitir ambos celulares a Gendarmería la tomó la semana pasada el fiscal Sergio Rondoni Caffa, quien desde este lunes salió del turno programado durante la feria judicial.

Si bien se difundió la declaración de una vecina que dijo haber visto «golpes y peleas» entre Fernando y Nahir, la fiscal Cedrés aclaró que esa testimonial se produjo «a principios de enero» y que «en los últimos días no declaró nadie» más.
Sobre los dichos de esta testigo, la fiscal aclaró que «en su misma declaración se contradice» e, incluso, «contradice los dichos de la imputada».

«Seguramente la defensa lo ha dado a conocer ahora porque no tienen otra información para dar», indicó Cedrés.

Según consta en la causa, el crimen fue cometido cerca de las 5 del 29 de diciembre último, en la vía pública de Gualeguaychú, donde a Fernando lo hallaron en estado de agonía, con un tiro en la espalda y otro en el pecho, y su moto y dos cascos tirados a su lado.

El joven murió poco después y si bien Nahir primero declaró como testigo y dijo que había visto por última vez a su ex novio la noche anterior, luego la joven se presentó ante la Justicia y confesó haber cometido el crimen.

Tras su confesión, Galarza fue internada en la sala 1 de Psiquiatría del Hospital Centenario por su estado de shock, y luego trasladada a una celda de la Comisaría del Menor y la Mujer, donde cumple la prisión preventiva por 60 días.

No obstante, luego la acusada amplió su indagatoria y aseguró que los dos disparos fueron «accidentales» y que en la primera declaración como imputada mintió porque tenía miedo que culpasen a su padre policía, quien tenía a cargo el arma homicida. (Télam)

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