Los feligreses fueron recibidos por familiares y amigos en la capital entrerriana tras desandar 90 kilómetros, el camino de la procesión católica más larga de Sudamérica

Finalizó la 37º edición de la Peregrinación de Los Pueblos que une la localidad de Hasenkamp con la capital entrerriana. Una inmensa emoción rodeó a los servidores durante la llegada al santuario de La Loma.

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Alrededor de las 18 de este sábado, los primeros feligreses fueron recibidos por familiares y amigos en la capital entrerriana tras desandar 90 kilómetros, el camino de la procesión católica más larga de Sudamérica.

Encabezados por la imagen de la Virgen de Schoenstatt, una columna humana donde predominaron los colores blanco y amarillo marchó durante un día por la ruta, escoltados por voluntarios y vehículos de apoyo.

Los peregrinos habían partido el viernes pasadas las 17, desde la Ermita de la Virgen de Schoenstatt en Hasenkamp; caminaron durante unas 26 horas para recorrer los 90 kilómetros de la Peregrinación entre las ciudades de Hasenkamp y Paraná.

Cada año, en vísperas del Día de la Madre, la movilización de fieles de las distintas parroquias, seminaristas, sacerdotes y religiosos, personas de movimientos eclesiales ofrecen una experiencia viva de la Iglesia que camina. Es sobre todo un gesto de gran esfuerzo, sacrificio y de superación de las dificultades, para los peregrinos.

La Peregrinación de los Pueblos -así nombrada por la cantidad de localidades que toca a su paso- nació con aspiraciones pero al comienzo sólo consiguió sumar a dos peregrinos. Amelio Rodríguez y Jorge Quiroz partieron la tarde del 16 de octubre de 1983 desde Hasenkamp con la idea de llegar a Paraná. Al segundo año fueron cinco los peregrinos; en el tercer año, doce; y los años que vinieron, fueron sumándose muchos más, hasta convertirse en la procesión católica más larga de Sudamérica.

(elonce)

 

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