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Son propietarios linderos al Arroyo Doll y están preocupados por una iniciativa aprobada en el Senado entrerriano que -dicen- entorpece sus labores diarias, constituyendo además un atropello al derecho de la propiedad privada.

 

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Un grupo de productores, propietarios linderos al Arroyo Doll, al enterarse -dicen ellos- casi de casualidad de que se había aprobado en el Senado Provincial un proyecto de ley que involucra a dicho arroyo, decidieron interiorizarse sobre el tema.

 

Con gran asombro, explican, descubrieron que están legislando sobre algo que afectará directamente quienes viven, producen y tienen sus hogares a lo largo del arroyo; sin siquiera haberles consultado sobro ello.

 

Plantean que no se los convocó para aportar otra visión del tema, siendo que, si se aprueba, los perjudicará en varios aspectos.

 
Y que descubrieron también que se acusa a los “productores” en general, (sin identificar con nombres y apellidos) de contaminar el arroyo, dando por sentado que, por utilizar productos agroquímicos, necesariamente los vuelcan al curso de agua. Entienden ellos que si se les hubiera consultado antes de afirmar esa falacia, podrían haber aportado ideas de cómo llevar adelante buenas prácticas agrícolas, como lo hacen desde hace muchos años.
Al analizar el texto del proyecto detallan que, según se argumenta en el proyecto de ley, tiende a “Preservar, conservar, recuperar y mejorar las distintas especies y ecosistemas que se encuentren en riesgo y asegurar un manejo sustentable de los recursos naturales y culturales es la obligación del Estado”.

 

Sin embargo, los productores opinan que es evidente que el Estado no puede controlar esas actividades cuando muchas de las especies autóctonas que se encuentran bajo protección siguen siendo cazadas, ya sea por falta de información de los pobladores y/o por la falta de control por parte de los organismos oficiales.
La caza es una actividad perjudicial que sigue vigente en la provincia y el país y son los propios dueños de los campos los que terminan ocupándose de sacar a los cazadores de sus propiedades, aun cuando hay carteles de “prohibido cazar”, poniendo muchas veces en riesgo la propia vida. La policía muchas veces no puede llegar al lugar por falta de vehículos adecuados y/o combustible.

 

Malestar
También se argumenta en el proyecto la importancia de “Declarar todo el margen del Arroyo Doll, desde su nacimiento hasta su confluencia con el Arroyo Las Mangas, Zona Exclusiva para Pesca Deportiva con devolución obligatoria, entendiendo que es un paso esencial en este proceso de reconversión, en donde las actividades recreativas y el ecoturismo tendrán un rol fundamental”.
Los productores opinan que aquí se entra en contradicción con aquellos argumentos del mismo proyecto, cuando se señala que “Arroyo Doll es un curso de agua que representa un ecosistema en sí mismo”.

 

Lo ven contradictorio porque si se quiere preservar este ambiente natural bajo protección, al mismo tiempo se está aprobando la pesca deportiva con devolución, cuando se sabe que muchos de estos peces contraerán infecciones y posiblemente morirán.
Este ecosistema consta de muchas especies que se alimentan de peces, como son las garzas, garzas moras, Martín pescador grande y chico, benteveo, tortugas, entre otros. También muchos son los peces que desovan en temporada, por lo que alterar parte de la red trófica sería ir en contra de lo que representa “preservar, conservar, recuperar y mejorar las distintas especies”.
Las actividades recreativas sin control –explican también los productores- provocan contaminación con residuos como botellas y bolsas plásticas que se suelen dejar en los márgenes del arroyo.
Y reiteran que las actividades recreativas y de ecoturismo en propiedades privadas tienen el control de sus propietarios, que en definitiva son los mejores cuidadores de sus recursos, porque necesitan mantenerlos en buenas condiciones para hacer que su actividad sea duradera.
Explican además que se debe tener en cuenta que el concepto legal de la navegabilidad de un curso de agua está subordinado a la índole del tráfico que allí se realice, ya que para serlo debe servir como medio de transporte continuo, para el transporte público de personas y cosas, debe responder a un interés general y a una idea económica del tráfico fluvial organizado.
Y reiteran que al ser el Arroyo Doll un curso de agua no navegable, no está permitida la libre circulación de personas que sean ajenas a la propiedad por el que transcurre dicho curso de agua.
Otro aspecto que -plantean los productores- podría haberse informado perfectamente, y con pruebas, es la continua lucha contra el abigeato. Los que poseen animales y necesitan el agua natural del arroyo suelen encontrarse con personas que entran por el curso del agua y carnean algún animal. Es una puerta abierta al ingreso de foráneos.

 

Desconocimiento
Los productores entienden que haber presentado este proyecto, y pretender convertirlo en ley, demuestra un total desconocimiento del recorrido y características físicas del Arroyo Doll, desde el nacimiento en Ramírez hasta su confluencia con el Arroyo Las Mangas, precisamente por no ser un curso navegable. Es simplemente un arroyo que surca entre campos que están con cultivos (trigo, maíz, soja, sorgo, girasol) y otros con ganadería que, en muchos casos, beben en el arroyo. Fomentar actividades recreativas y el ecoturismo implica el tránsito de turistas por esos campos (propiedades privadas) que nadie controlará. Esto interfiere con la explotación de los campos.
Por eso reiteran que este proyecto de ley, de sancionarse, generará situaciones y medidas de entorpecimiento a la labor diaria del hombre de campo, y constituye un atropello al derecho inalienable de la propiedad privada.
Elevarán además un petitorio a los diferentes bloques de la Cámara de Diputados solicitando que la iniciativa no se apruebe, comunicando además estas preocupaciones a las diversas autoridades de la zona de incumbencia.

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